Descansarás por siempre,

cansado corazón. Murió el engaño

que eterno yo creí. Murió. Bien siento

que de amados engaños,

no sólo la esperanza, el ansia ha muerto.

Reposa ya. Bastante

palpitaste. No valen cosa alguna

tus afanes, ni es digna de suspiros

la tierra. Aburrimiento

es tan sólo la vida, y fango el mundo.

Cálmate. Desespera

por una vez. A nuestra especie el hado

sólo nos dio el morir. Desprecia ahora

a Natura, al indigno

poder que, oculto, impera sobre el daño,

y la infinita vanidad del todo.