Las posibilidades de ocio y culturales son variadas:
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A los amantes de la pesca les diremos que el río guarda hermosas truchas; la extrema claridad de sus aguas convertirá su captura en un verdadero reto para el pescador auténtico. (Quizá en el futuro afrontemos impartir algún curso de iniciación al lanzado con “cola de rata” y montaje de moscas artificiales).
En, por ahora, aparente antagonismo con lo anterior, algunas partes del río son susceptibles de ser recorridas en piragua. Esperemos que con el tiempo se llegue a regular adecuadamente.
A la derecha podemos contemplar dos bellísimas fotos -la primera y la tercera- de la mítica "Tabla del Águila", en las llamadas "rochas", uno de los lugares más intrincados y menos accesibles del río. Por algo se dice, "las rochas: qué bellas, qué duras".
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Pero quizá sea el senderismo, la actividad estrella de cuantas son posibles en el Parque. La escondida belleza de sus parajes sólo le será desvelada al esforzado caminante que acepte recorrer sus intrincadas sendas.



En otoño y primavera, la posibilidad de recolectar distintas clases de setas es también un intenso acicate para recorrer los prados y bosques.

Los amantes de la equitación disfrutarán en Peralejos de hermosas rutas a caballo, que les permitirán atravesar el propio Tajo.
La caza mayor y menor no faltan tampoco entre las posibilidades que se ofrecen. Y los que no participen de ella, podrán optar por la no menos apasionante "caza" fotográfica. Pero escuchar en otoño la berrea de los ciervos para todos supondrá una experiencia inolvidable.
Los que prefieran la bicicleta de montaña encontrarán pistas de belleza y dureza incomparables. Volverán siempre a recorrerlas o a intentarlas.
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las últimas nieves de 2006 vistas desde nuestras terrazas
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