Las posibilidades de ocio y culturales son variadas:

 

 

 

A los amantes de la pesca les diremos que el río guarda hermosas truchas; la extrema claridad de sus aguas convertirá su captura en un verdadero reto para el pescador auténtico.  (Quizá en el futuro afrontemos impartir algún curso de iniciación al lanzado con “cola de rata” y montaje de moscas artificiales).

 

 

 

 

 

 

 

 

En, por ahora, aparente  antagonismo    con   lo  anterior,  algunas partes del río son susceptibles de ser recorridas en piragua. Esperemos que con el tiempo se llegue a regular adecuadamente.

 

 

 

 

 

A la derecha podemos contemplar dos bellísimas fotos -la primera y la tercera- de la mítica "Tabla del Águila", en las llamadas "rochas", uno de los lugares más intrincados y menos accesibles del río. Por algo se dice, "las rochas: qué bellas, qué duras".

 

 

 

 

 

 

                  

                          

 

 

 

 

 

 

  • Nadie dejará de admirar y escalar con el pensamiento los orgullosos y expuestos espolones rocosos que hacen guardia en el valle; pero pequeñas escaladas de dificultad también nos conectarán con el espíritu de la roca.

  • Visita obligada es el Barranco de la Virgen de la Hoz, a orillas del río Gallo. Para nosotros es un lugar especial. La subida a su mirador es corta pero intensa.

  • Desde el Barranco, nos podemos acercar a la medieval Molina de Aragón, pequeña y melancólica puerta del Alto Tajo. Tras sus visitas guiadas por la ciudad o al  castillo, siempre podremos "tomar algo".

  • Pero quizá lo mejor de todo sea recorrer  Peralejos y sus rincones; lo podemos hacer en coche o a pié. El “Camino de las Juntas", preferible  con todo-terreno, nos mostrará la unión de los ríos Hoz Seca y Tajillo; comprenderemos entonces el dicho: “el Hoz Seca lleva el agua y el Tajo, la fama”. Pero son muchos los hermosos parajes que aquí podemos encontrar: el pueblo desde los altos;

la luna de día;

las últimas nieves de 2006  vistas desde nuestras terrazas

           

o esta impresionante nevada en  la Semana Santa de 2007.